
Amy Winehouse, 14 de septiembre de 1983, Londres. Casada con su chico, Blake Fielder Civil. Muy linda. Muy sexy. Algo autodestructiva, con escenas de violencia doméstica, tattoos algo carcelarios, insultos a Bono y demás caos entre esas buenas curvas. Y nos encanta cómo canta.
Mucho puede ser dicho de Amy Winehouse, una de las vocalistas insignia del Reino Unido en el nuevo milenio. La prensa británica y los tabloides parecían focalizarse en su comportamiento loco y su consumo de alcohol bastante pesado, pero los fans y la crítica abrazaron su charme bien recio, su sentido del humor sin problemas en la lengua y su voz llena de alma y distintivamente jazzy. Su disco "Frank" de 2003, que llegó a platino, recolectó comparaciones con Billie Holliday y Sarah Vaughan, o Macy Gray y Lauryn Hill. E interesantemente, puedes escuchar algo de cada una de ellas en Amy, a pesar de su fuerte acento cockney, o londinense barrial, que es parte del encanto. Nacida de un papá taxista y una mamá farmacéutica, Winehouse se crió en el área de Southgate, North London, con una infancia rodeada de jazz, y tíos maternos que eran músicos profesionales en el género. Hasta su abuela materna estuvo enrollada románticamente con la leyenda jazz británica Ronnie Scott. En casa, amó y escuchó la selección genial de mami y papi: Dinah Washington, Ella Fitzgerald y Frank Sinatra. De teenager, algo más contempo: TLC, Salt-N-Pepa, y todo ese R & B americano de los 90, más algo de hip hop.
A los 16, después de que la echaron de la escuela de teatro, tuvo su primer big break, cuando Tyler James, cantante pop, compañero de escuela y amigo, le pasó el demo de Amy a su A & R, que estaba buscanto una cantante de jazz. Eso llevó a un contrato con Island Records, que le lanzó "Frank" cuando tenía 20, y la amalgama de jazz, pop, soul y hip-hop recibió críticas fascinadas, además de recibir nominaciones a los premios Brit y Mercury, más un Ivor Novello Award. Mientras tanto, la prensa solo hablaba de todo lo que bebía, o de todo el caos, y terminó escribiendo "Rehab", hit del Top Ten británico para su segundo discazo, "Back to Black".